13-11-2005 Burbuja Inmobiliaria, Hipoteca Vivienda
13-11-2005 La Vanguardia
La era de las hipotecas chicle
La banca apuesta por alargar plazos, retrasar cuotas y ofrecer periodos de carencia para facilitar el acceso al crédito. Hasta el 100% del valor de tasación del inmueble, amortizaciones a 40 años, hasta diez años de carencia, posibilidad de no pagar un tercio de la hipoteca hasta el final … En los nuevos créditos hipotecarios todo son facilidades. La banca, lejos de asustarse por la imparable escalada de precios y los elevados ratios de endeudamiento, lanza productos cada vez más flexibles para que las familias puedan seguir comprando.
Mientras el Banco de España y otras instituciones no paran de alertar sobre el elevado nivel de endeudamiento de las familias españolas y los riesgos derivados de la previsible subida de los tipos de interés, los clientes de las entidades financieras reciben nuevas y cada vez más atractivas ofertas de créditos, sobre todo hipotecarios. “Las facilidades para endeudarse son cada vez mayores y hemos entrado en la era de las hipotecas chicle: si uno no puede pagar la cuota de la hipoteca que necesita para comprar el piso que quiere en 20 años, pues se estira el plazo para que pague en 40. Y si tampoco así llega, se pospone la amortización de una parte del crédito al final para que las cuotas bajen, o se ofrece un periodo de carencia para que de momento sólo pague intereses”, explica el responsable de préstamos de una entidad bancaria.
Ã?ngel Laborda, director de coyuntura de Funcas (Fundación de las cajas de ahorros), relaciona esta política de las entidades financieras con su necesidad de incrementar el volumen de créditos. “Las épocas de bajos tipos de interés, como la actual, no gustan a la banca porque bajan sus márgenes de intermediación, y la única forma que tiene de compensar eso es aumentando el volumen de negocio, que la gente pida más créditos”, apunta. Y agrega que la fórmula hasta ahora ha funcionado, puesto que los beneficios de las entidades registran aumentos de dos dígitos, “pero éste es un ritmo difícil de mantener si no siguen generando más volumen de negocio”.
Laborda enfatiza, no obstante, que las mayores facilidades en el acceso al crédito no implican necesariamente que la banca esté asumiendo mayores riesgos. “Los riesgos de que los que alerta el Banco de España y los economistas al hablar del exceso de endeudamiento son macroeconómicos, no a nivel microeconómico, donde las tasas de morosidad están en mínimos”. Advierte que se ha producido un cambio en la orientación del ahorro: “ahora el ahorro que va a generar una familia media en toda su vida laboral ya está destinado de antemano a pagar la vivienda”.
Miguel Ã?ngel Díaz, responsable comercial de Préstamos de Deutsche Bank, asegura que la mayor flexibilidad de las nuevas hipotecas, lejos de alimentar una bola de nieve con el endeudamiento familiar, permitirán afrontar en mejores condiciones un repunte de tipos de interés o un deterioro de la situación económica. “Si suben los tipos de interés todos los bancos sacarán pro ductos como el nuestro, en el que puedes aplazar una parte del capital al final, porque ésa será la manera de que, cambiando de hipoteca, las familias puedan seguir pagando la misma cuota”, afirma Díaz.
Aliviar las primeras cuotas
Y a quienes creen que rebajar la cuota actual a costa de dejar una muy más elevada para el final es “pan para hoy y hambre para mañana”, el ejecutivo del Deustsche Bank responde: “aunque hablamos de hipotecas a 40 años, la experiencia demuestra que casi nadie llega al final porque cualquier ahorro extra se dedica a amortizaciones anticipadas, y en estos nuevos productos esos pagos rebajan directamente la cuota final, de modo que a nadie le quedará capital aplazado al cabo de 40 años; y si se da algún caso, negociaremos el reembolso”.
También Joan Arnau, subdirector de Caixa Catalunya responsable de Créditos, justifica la mayor flexibilidad de las actuales hipotecas como un esfuerzo de las entidades por facilitar el acceso de los jóvenes a la vivienda. “Hay que tener en cuenta que los precios de los pisos en Madrid o Barcelona hacen difícil que un joven pueda comprarlos; una hipoteca de 200.000 euros a 30 años supone unas cuotas de 950 euros al mes y, como con los criterios de la banca uno no se puede endeudar por más del 40% de sus ingresos, requiere un sueldo neto de 2.400 euros al mes, algo que ganan pocos”, explica. De ahí el interés en reducir la cuota en los primeros años, “confiados en que luego, a medida que prospere su carrera profesional, sí podrán asumir más pagos”.
La era de las hipotecas chicle
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