19-02-2006 La Vanguardia
hipotecas para toda la vida
Los créditos a 40 y 50 años facilitan el acceso a la vivienda pero elevan su coste y el riesgo de impago. Pagar 711 Euros al mes o 438. Ésa es la diferencia entre contratar una hipoteca a 25 ó a 50 años para un capital de 150.000 Euros. La diferencia también puede estar en comprar un piso de 180.000 Euros o uno de 255.000 por los mismos 900 Euros que uno puede dedicar cada mes al recibo de la hipoteca.
¡Pero ojo!
Que las mayores facilidades que pueden comportar las nuevas hipotecas a 40 y 50 años se pagan: el coste financiero se dispara y uno está mucho más expuesto a atravesar por circunstancias económicas o personales que dificulten su pago.
Hipotecados hasta más allá de su jubilación. Así de largo es el compromiso que asumen, al menos inicialmente, los jóvenes menores de 35 años que contratan la hipoteca a 50 años que ofrece BBK (Bilbao Bizkaia Kutxa), que fue la primera entidad en lanzar al mercado estos largos créditos, aunque ahora ya no es la única. Y aunque la gran banca aún no ha añadido ese plazo a su oferta, la mayoría sí ofrece hipotecas a 40 años.
“Estos productos surgen para adaptarse a las necesidades y demandas de los clientes y a la evolución del precio de los inmuebles”, explican fuentes de BBVA, que ofrece la hipoteca Blue Joven a 40 años.
Y concretan que, “en realidad, lo que cliente busca no es tanto alargar la hipoteca como soluciones a sus necesidades y determinadas cuotas” asumibles por su economía. “De ahí que lo importante no sea tanto el mayor plazo de los nuevos créditos como los atributos que se cuelgan a la hipoteca, como poder pagar menos al inicio, aplazar cuotas al final, periodos de carencia …”, comentan.
De hecho,
tanto la hipoteca de BBVA como de BBK acompañan sus largos plazos con una serie de facilidades añadidas, como financiación del 100% del valor de la vivienda o carencias de uno y cinco años, respectivamente.
Y son precisamente todas estas facilidades de acceso añadidas las que han encendido las alertas en la autoridad bancaria.
El director general de supervisión del Banco de España, Pedro Pablo Villasante, advertía la semana pasada sobre los “nuevos riesgos” que puede generar la proliferación de “hipotecas no tradicionales”, y pedía a las entidades financieras una “política prudente” en la concesión de créditos que valore tanto el nivel de ingresos actual como futuro del cliente y sus posibilidades reales de endeudamiento.
De hecho, una de las consecuencias directas de alargar el plazo de la hipoteca o de posponer hasta el final la amortización de una parte del capital suele ser que el cliente opta por un mayor endeudamiento. BBK, por ejemplo, promociona la hipoteca a 50 años destacando que el capital solicitado puede ser hasta un 27% mayor que en un préstamo a 30 años.
“Esta nueva modalidad hipotecaria vaticina un incremento en el riesgo de las familias a la hora de encontrarse con momentos de recesión económica o circunstancias personales desfavorables”, advierten desde la Asociación de Usuarios de bancos, Cajas y Seguros (Adicae). Sus portavoces explican que, como el plazo de devolución de estos créditos es más largo y mayores los intereses devengados, “podemos estar años pagando cuotas y, ante una posible insolvencia por paro, enfermedad, separación matrimonial o fallecimiento, encontrarnos con que la deuda prácticamente no ha menguado” (ver un ejemplo en el gráfico).
Menos reacios a estos nuevos productos hipotecarios se muestran en la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc).
“Es cierto que desde un punto de vista financiero resulta caro y no te interesa, pues cuanto más tiempo estás pagando más te cuesta el préstamo. Pero estas hipotecas abren posibilidades que antes no tenías para acceder a viviendas con un coste alto”, dice Josep María Vendrell, responsable del servicio jurídico de Ausbanc Catalunya.
Y añade que:
“ni tan siquiera las hipotecas a 30 años se mantienen hasta finalizar su plazo, porque los consumidores se cambian antes de piso o la cancelan anticipadamente, de modo que el mayor plazo nosotros lo vemos sólo como una mayor facilidad de acceso”.
Éste es precisamente uno de los datos estadísticos que manejaron los responsables de BBK antes de lanzar su hipoteca a 50 años.
“En el sistema financiero español la vida media de las carteras hipotecarias ronda los ocho años, frente a un plazo medio de contratación de 25″, apunta Antón Martínez, responsable de márketing de productos de activo de esta caja vasca.
“La gente amortiza antes del vencimiento del crédito bien porque crea recursos extras o porque vende su vivienda para comprar otra y, partiendo de ese escenario, pensamos que había hueco para un préstamo a 50 años con el que complementar la gama, sin convertirlo en producto estrella ni, por su mayor plazo, relajar las condiciones de concesión”, añade.
Tanto en BBK como en BBVA están convencidos de que quienes contratan estas hipotecas a muy largo plazo “no llegarán con ellas a la jubilación” ni han de tener problemas extras de pago.
“¿De dónde puede venir el riesgo?
De un subida de cuotas por una eventual subida de tipos de interés.
Pero las subidas que se prevén son tolerables y no creemos que vayan a tener una repercusión en la cuotas como para que alguien deje de pagar”, dicen en BBVA.
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