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22-10-2006 Burbuja Inmobiliaria, Golf y Vivienda

Por si no tenía bastantes enemigos el golf en estas tierras de sequía pertinaz, le sobrevino la alianza con los promotores de viviendas y los constructores, que suelen ser los mismos o primos hermanos, igual que los agentes urbanizadores, una figura creada por el ya lejano Gobierno de Joan Lerma y que fue -dicen los socialistas- vilmente manipulada y vilipendiada por los sucesivos gobiernos de Eduardo Zaplana y Francisco Camps. El caso es que al calor del golf crecieron las urbanizaciones como hongos y ya había otros 33 proyectos a punto de ejecución

cuando al aguerrido nuevo conseller de Territorio y Vivienda, Esteban González Pons -«el terror de los socialistas»-, ha dicho que hasta aquí hemos llegado y que vayan diciendo adiós a las armas los promotores de campos de golf y similares, porque se acabaron para siempre los campos de golf tapadera de urbanizaciones que justificarían la condena de un urbanismo depredador.

Lo hagan populares o socialistas. El urbanismo depredador se va a acabar. Depredación, cero. Construcciones ilegales, cero. Lo mismo vale para el alcalde socialista de Catral, Manuel Rodríguez, que para el popular de Dolores, Gabriel Gascón, aunque lo de Catral, con 1.200 viviendas ilegales, es más fuerte. Y hasta casi de chiste, porque la Asociación de consumidores y Usuarios de Urbanismo (AECU) denunció a alcalde y concejales de Catral por presuntas ilegalidades urbanísticas y la juez del Juzgado número 5 de Orihuela dictaminó que «no resulta debidamente justificada la perpetración del delito que dio motivo a la formación de la causa». Ha sobreseído las actuaciones, pero eso sí «provisionalmente». Poco después de este auto judicial, el conceller Pons, retiraba las competencias de urbanismo al Ayuntamiento, al alcalde y su equipo de gobierno, porque hay cientos de viviendas ilegales, algunas construidas con una licencia para levantar vallas.

Y bueno está que eso pase en localidades con políticos novatos, sin la experiencia de quien lo ha sido todo en el PSOE provincial, como el alcalde de Elda, Juan Pascual Azorín, quien sigue erre que erre, con tenacidad digna de mejor causa, con un proyecto de campo de golf y urbanización gigante y sin poder lavar la cara a una agresión ecológica: quiere urbanizar 80 hectáreas de zona verde, 800.000 metros cuadrados. Lo peor de todo es que tiene el apoyo de cuatro concejales del PP, también veteranos en política.

Todo el mundo quiere construir y ganar dinero fácil. Eso explica que la industria tradicional de Elda, Petrer y Elche, la del calzado, pase por uno de sus peores momentos. Y otras industrias, como textil, madera y juguete. Mientras, los políticos dicen que hay que apoyar la industria, que es el futuro, dedicando más dinero a investigación, desarrollo e innovación. El conseller de Empresa, Universidad y Ciencia, Justo Nieto, habla de planes fastuosos, pero luego llega el presidente de las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación, Arturo Virosque, y le dice que no hace nada por la empresa y que las universidades no tienen ni pajolera idea de servir a las empresas valencianas.

¿No habrá manera de que nuestros dirigentes políticos, sindicales y empresariales se pongan de acuerdo para hacer compatibles el golf (el turismo en general), la construcción y la industria?

22-10-2006 La Verdad

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