11-08-2005 Vivienda Vacacional
11-08-2005 Expansion
El boom inmobiliario en la costa amenaza la recuperación del turismo
El sector turístico se enfrenta a un rival inesperado: la fuerte compra de pisos en la costa por extranjeros provoca una caída de la ocupación hotelera. Las pernoctaciones en vivienda propia han crecido un 9% desde enero.
Uno de cada cinco turistas extranjeros ya no se aloja en hoteles durante sus vacaciones en España. El boom inmobiliario que viven las costas españolas desde hace cinco años, donde se construyen casi 400.000 viviendas nuevas cada año, ha movido a los turistas a comprar sus propias residencias de verano cerca de las playas.
Los hoteles están empezando a notar los efectos en sus cuentas de resultados. Desde enero, más de 15 millones de extranjeros se han alojado en establecimientos hoteleros, un 3,4% más que el año pasado, mientras que casi cinco millones de turistas han acudido a sus propias viviendas de playa, lo que supone un incremento del 9% respecto a 2004.
Esta tendencia se acelera en verano, ya que la sobreexplotación de algunas zonas costeras provoca que en las fechas estivales las poblaciones preferidas por los extranjeros lleguen a duplicar su población. Zonas como Benidorm, Salou, La Manga del Mar Menor, Lloret de Mar, Torremolinos o Marbella son el ejemplo de poblaciones de costa que en verano acogen una ola masiva de turistas que han revitalizado las economías de la zona.
De hecho, en junio las visitas de extranjeros a su segunda residencia en España ha crecido un 21%, mientras que las pernoctaciones en hoteles se incrementaron casi un 4%.
Aunque el ritmo de inversión extranjera en inmuebles se está moderando en los primeros meses de este año (según el Banco de España se habría reducido en 300 millones hasta abril), el parque de viviendas en costa en manos de extranjeros ya supone un serio rival para el sector turístico.
Fuentes del sector hotelero reconocen que esta situación se está convirtiendo en un motivo de preocupación que puede ensombrecer las perspectivas de ocupación para este verano. Las últimas previsiones del INE confirman estos temores: la ocupación de los hoteles se reducirá en 7 puntos porcentuales en julio respecto al mismo mes de 2004 y en casi 9 puntos porcentuales en agosto.
El sector alerta, además, de que este tipo de turismo es menos provechoso para la economía española “pues el gasto que realizan es inferior, por ejemplo, al de los turistas que se alojan en hoteles en régimen de media pensión y a mediodía comen fuera de los establecimientos hotelerosâ€?.
El mayor temor del sector turístico es que la previsible reducción del aumento de las llegadas de turistas británicos este verano –un tercio de los extranjeros que llegan a España– se cebe con los hoteles. Las esperanzas de conseguir una temporada de buenos resultados siguen puestas en los turistas nacionales, que en junio aumentaron un 7,85% sus estancias en hoteles.
Acosados por su propia competencia
Las cifras de ocupación hotelera que se publican cada mes ocultan un problema de fondo: la mayor competencia a la que se enfrentan los hoteleros son ellos mismos.
El incremento del número de plazas hoteleras en los últimos tres años ha sido imparable, a pesar de que desde el año 2001 los crecimientos en las llegadas de los turistas a España comenzaron a moderarse, especialmente durante la temporada alta (los meses de verano) de los destinos de costa. Para este año, el número de plazas hoteleras a disposición de los extranjeros ha ascendido hasta casi 1,5 millones en el mes de junio, lo que supone un crecimiento del 2,76% respecto a la oferta hotelera del año pasado.
En el mismo tiempo, las pernoctaciones realizadas por extranjeros en hoteles españoles sólo ha crecido un 1,13%. Esta situación aboca al sector hotelero a un círculo vicioso en el que la combinación del aumento de la oferta y el menor crecimiento de la demanda drenen mes a mes la ocupación.
Por otra parte, el aumento desorbitado del número de plazas no se limita sólo a los hoteles. También la oferta extrahotelera acumula elevadas tasas de crecimiento, hasta casi 210.000 plazas disponibles en el mes de junio. La atomización del sector lleva, sin embargo, a que la mayor preocupación de las empresas turísticas sea mantener el nivel de ingresos este verano.
El año pasado, el verano supuso la cruz para el turismo, pues los beneficios se redujeron un 2,21% entre junio y septiembre, aunque acabaron remontando a final de año. Este año, el sector prevé que el gasto por turista se reduzca un 6%, por lo que la competencia promete ser más feroz si cabe.
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